DEX: Cómo la experiencia digital influye en la rentabilidad de su empresa
Cuando un director financiero evalúa una inversión en tecnología, lo normal es que se centre en la reducción de costes. Es una perspectiva válida, y siempre será importante, pero ¿y si hubiera una forma más inteligente y eficaz de mejorar el EBITDA?
En una entrevista exclusiva, Leandro Silva, director ejecutivo de Almaden, sostiene que las decisiones tecnológicas no solo deben centrarse en la parte inferior de la cuenta de resultados. Para impulsar realmente los resultados empresariales, los líderes también deben fijarse en la parte superior, y la clave reside en la experiencia digital de los empleados (DEX).
No se trata de tecnología. Se trata de ingresos.
Muchos ejecutivos siguen considerando las TI como un centro de costes. Pero, como explica Silva, un comercial que pierde entre 2 y 10 horas a la semana debido a problemas digitales (ordenadores lentos, software que se cuelga, problemas de conectividad) no solo está perdiendo tiempo. También está generando menos ingresos.
Cada minuto dedicado a reiniciar un ordenador portátil lento o a esperar a que se cargue una aplicación es un minuto que no se dedica a buscar clientes potenciales, cerrar acuerdos o establecer relaciones con los clientes. Esta silenciosa pérdida de productividad erosiona los ingresos con el tiempo. En este sentido, DEX deja de ser un concepto abstracto de «TI» y se convierte en un motor directo de creación de valor.
El coste oculto de la rotación de personal: cuando una mala experiencia digital ahuyenta al talento
Un ordenador lento tiene un coste cuantificable. Perder a un profesional cualificado es mucho más caro. Silva advierte sobre una nueva realidad en el lugar de trabajo:
«Hoy en día, los profesionales cambian de empresa porque no tienen una experiencia digital adecuada. Reemplazar a un solo empleado puede costar entre el 50 % y el 200 % de su salario anual».
A lo largo de las generaciones, los empleados esperan que la tecnología del lugar de trabajo iguale la velocidad, la facilidad y la fiabilidad de sus dispositivos personales. Cuando no es así, la frustración aumenta, lo que repercute en la moral, la productividad y, en última instancia, en la retención. El resultado no es solo un aumento de los costes de RR. HH., sino también la pérdida de conocimientos institucionales y de eficiencia operativa.
DEX + ITAM: el dúo estratégico que impulsa decisiones más inteligentes
Entonces, ¿cómo pueden las organizaciones pasar de la información a la acción? La respuesta está en combinar la DEX (experiencia digital de los empleados) con la ITAM (gestión de activos de TI).
Como explica Silva, ITAM proporciona los datos brutos (hardware, software, licencias), mientras que DEX añade inteligencia, convirtiendo esos datos en información útil. Esto permite tanto a los directores financieros como a los directores de informática tomar decisiones basadas en datos, y no en suposiciones.
Por ejemplo:
«En lugar de comprar 1000 ordenadores nuevos, solo reemplazamos 300. Los 700 restantes se reasignan a funciones que requieren un rendimiento menor».
Eso es una gestión presupuestaria inteligente: asignar los recursos donde realmente importan, optimizando los costes de forma estratégica en lugar de simplemente recortarlos.
Un nuevo imperativo estratégico
La experiencia digital de los empleados (DEX) ya no es solo una preocupación del departamento de TI, sino que se ha convertido en una estrategia empresarial fundamental. Como destaca Leandro Silva, la DEX influye en todo, desde la generación de ingresos hasta la retención del talento y la optimización tecnológica.
La pregunta que deben plantearse todos los directores generales y financieros no es «¿Cuánto cuesta implementar DEX?», sino «¿Cuánto estamos perdiendo al ignorar DEX?».
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